Cuando su padre, interesado en que sus hijos fueran empresarios, en vez de mesada le entregó a ella y a su hermano Francisco Seguel una heladera cargada de mariscos, ella no se quejó, sino que hizo de ello un negocio y le dio valor agregado, incluyendo recetas en sus pedidos. Ella cursaba en ese entonces primer año de ingeniería civil en la Universidad Católica y su hermano, quien luego también se graduó de ingeniero UC, cuarto medio. Con la posterior idea de vender platos preparados, en un par de años crearon Mundo Marino, una empresa dedicada a la producción y venta de comida congelada premium, “ready-to-serve”, y ampliaron su target a los restaurantes. Ganaron un crédito Corfo y se les sumó un tercer socio, Jaco Loepold.
Lo que comenzó como un negocio informal, en el que Loreto y su hermano comercializaban productos del mar traídos del norte entre familiares y conocidos, hoy es una compañía con su propia planta de producción, y que utiliza la tecnología más avanzada en “ultra-freezing”. Con presencia en supermercados tales como Lider y Jumbo, además de otros puntos de venta, Mundo Marino está explorando el potencial mercado internacional para un futuro desafío exportador.
El 2005 fue premiada como Joven emprendedora por la Fundación Mujeres Empresarias y también fue publicada como una de las 100 mujeres líderes del país en Economía y Negocios del diario El Mercurio.